Reparación de cabina

Una desventaja de comprar un usado es encontrarnos con cosas impensadas cuando el vehículo hace rato está en nuestro garaje.  Nuestro caso fue algo así, lo particular fue que la camioneta estaba saliendo de un taller de chapa y pintura, donde había tenido unos “toquecitos”. Conociendo poco del tema y viendo la película de pintura nueva sobre la camioneta no hicimos menos que comprarla. Desde la mecánica parecía estar todo en orden (repito: Parecía…pero eso será para otra nota)

 

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La camioneta tenía un golpe bien puesto que había torcido hacia adentro un costado de la cabina. La torcedura no fue el único problema. La camioneta no había sido desarmada del todo en la lavada de cara que se le hizo para venderse ni tampoco se armó bien lo desarmado. Todas estas cosas desatendidas por las personas que la usaron posteriormente trajeron sus consecuencias. La ventana trasera se colocó incorrectamente y poco a poco el agua se fue acumulando entre el burlete y la chapa. El piso y zócalos, que ya les habíamos hecho un arreglo por la humedad, fueron nuevamente tratados.

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Arriba en la foto el óxido en el respaldo de la cabina, llegando al piso. (Todo lo desparejo es masilla)

 

Para empezar y poder trabajar cómodamente en la cabina se sacó la caja hacia atrás. Donde apareció el primer problema: Los tornillos de la caja. Hace rato no se movían y dos tuvieron que ser cortados. Para sacar los tornillos de más atrás también tuvimos que sacar el paragolpes trasero.

El desarme fue la parte fácil, se sacaron las puertas y se desarmaron completamente, incluyendo máquinas alzacristales, alfombras y baguetas de interior, ventana trasera, cinturones de seguridad, etc. Con todo eso llenamos la caja.

Aproveché la ocación para sacar el tablero de instrumentos y reparar un par de cosas más. Los asientos se mandaron a una tapicería para reemplzar un par de lugares gastados y rellenarlos, la barra antivuelco se llevó a una herrería para que hicieran un par de cambios pendientes de hace tiempo.

 

 

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El temor principal era que el costado de la cabina no pudiera repararse y tuviera que ser reemplazado. Afortunadamente no fue así, el costado era reparable y el techo no tenía señales del golpe.


(Bastó con poner la punta de un destornillador plano en la unión del techo y costado para ver que el costado de la cabina y el techo se separaban con facilidad).

La puerta derecha, que no era la original, se cambió por otra puerta usada.

 Después del desarme del interior de la cabina se cortaron los remaches y soldaduras para separar el interior del techo del costado. Para volver el costado hundido hacia adentro a su posición original colocamos un compresor, más chico que una latita de gaseosa, capaz de ejercer una fuerza de 10000 kilos (si, diez mil). El compresor iba colocado entre el respaldar de la cabina y la moldura donde cierra la puerta. Para evitar que el compresor estirara el respaldar en vez de enderezar la parte chocada movimos la caja hacia delante y pusimos unas maderas entre la caja y la cabina. Poco a poco el compresor empezó a enderezar el costado chocado y la cabina empezó a tomar su forma.

 

Mientras se encargaron las pinturas y esperábamos a que llegaran se rasqueteó el piso y zócalos (de nuevo), se sacaron los golpes de los guardabarros delanteros (más desarme) y de la puerta izquierda. Siguiendo a eso se hicieron los parches para la cabina, donde la humedad había hecho de las suyas.

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Noten la cantidad de masilla que tenía atrás la cabina y la deformación vista desde el lado interno.

Al terminar se lijaron los parches y se empezó con la masilla (lo de siempre). Aproveché a sacar la palanca de la doble tracción, baguetas del parabrisas y otras cosas más para lijarlas pintarlas de negro nuevamente.

Un problema que se solucionó sin estar planeado fue el reemplazo de una parte del cableado eléctrico de la camioneta.

Una vez emparejados los guardabarros y la cabina con el antióxido y masillas se lijó toda la cabina, gurdabarros y deflector de piedras, terminado todo eso y con las pinturas en el taller se pintaron la cabina y todas las demás partes.

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Otro detalle: El guardabarros izquierdo con algunas fisuras se volvió a soldar. El soporte frontal resulta ser muy frágil

Un problema se nos presentó con la puerta “nueva”, optamos por comprar una puerta usada, en lo posible blanca (para no tener problemas de colores que salgan a la superficie.

 Cuando llegó la puerta resultó estar chocada y tuvimos que hacerle varias enderzadas para que quede "bien". Se desarmó y pintó junto a la puerta izquierda y una vez seca toda la pintura empezó el problema más importante: ARMAR TODO…(y sin que sobren piezas)

Afortunadamente no hubieron problemas al armar, los asientos y el tablero se repararon a tiempo para el armado final. Un problema que nos dio la puerta nueva es que había quedado torcida, pero no pudimos verlo antes de colocarla. Así que recibió unos cuantos golpes y enderezadas colocada en la cabina. Consecuencia de eso fue que tuvimos que pintar un par de esquinas de nuevo, pero la puerta quedó cerrando como de fábrica. (Después de varios años)

 

 

 

 

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